Vendimia 2026: Informe de cosecha por Edgardo del Pópolo

Al cierre de una nueva temporada, la vendimia 2026 vuelve a inscribirse dentro de un patrón climático frío y húmedo en Mendoza. Presentamos el análisis técnico y agronómico de Edgardo «Edy» Del Pópolo sobre el comportamiento del viñedo en el Valle de Uco y el potencial excepcional de esta añada.


El contexto climático: un ciclo frío y húmedo

La vendimia 2026 vuelve a inscribirse dentro de un patrón climático frío y húmedo, en línea con sus antecedentes recientes: 2021 y 2016. No obstante, las precipitaciones acumuladas hacia fines de marzo —durante el período envero–cosecha, es decir, desde mediados de enero a fines de marzo— fueron inferiores: representaron un 66% de lo registrado en 2016 (la añada más húmeda de la última década) y un 77% respecto de 2021.

En términos comparativos, las precipitaciones acumuladas en dicho período para una zona como Gualtallary, en el Valle de Uco, fueron:

  • 2016: 315 mm (12,4 in)

  • 2021: 283 mm (11,1 in)

  • 2026: 209 mm (8,2 in)

Estos valores contrastan notablemente con un año seco promedio, donde las lluvias en el mismo período oscilan entre 80 y 110 mm.

La combinación de mayores precipitaciones con temperaturas máximas y medias más bajas genera un comportamiento fisiológico particular: menor estrés hídrico, crecimiento más equilibrado, canopias más vigorosas y una mejor preparación de la planta para el ingreso a la madurez.

 

La cronología de la temporada: de la primavera a la cosecha

El desarrollo fenológico del ciclo estuvo marcado por variables específicas en cada etapa del calendario:

  • Primavera de 2025: Marcada por eventos de heladas parciales en zonas específicas, especialmente en las áreas más altas del Valle de Uco, como San Pablo y Gualtallary. Los días 27 y 28 de octubre se registraron mínimas levemente por debajo de 0 °C, con la particularidad de que estuvieron acompañadas de humedad (en forma de escarcha o nevisca), lo que prolongó durante horas el frío de la madrugada y generó daños de consideración. Este evento guarda similitudes con lo ocurrido el 14 de octubre de 2019, que afectó severamente la cosecha 2020. El resto de la primavera mostró condiciones relativamente estables, con temperaturas alineadas con los promedios históricos de octubre y noviembre, aunque con precipitaciones superiores a lo habitual (cerca de 100 mm acumulados en ambos meses).

  • Enero 2026: Se presentó con temperaturas moderadas, más bajas de lo habitual hasta su última semana, cuando comenzó a instalarse el calor típico del período. Hacia finales del mes se inició una fase de inestabilidad que se extendió hasta comienzos de febrero, con lluvias y perturbaciones climáticas.

  • Febrero 2026: Fue, en general, fresco, con temperaturas contenidas y lloviznas persistentes. Se registraron tormentas de granizo, siendo la más relevante la del 21 de febrero, que afectó sectores altos del Valle de Uco, sin reportarse daños significativos en otras zonas.

  • Marzo 2026: Resultó ser el mes más inestable de la temporada, con lluvias casi semanales que elevaron los registros por encima de la media histórica.

En este contexto, caracterizamos la 2026 como una cosecha fría y húmeda, aunque sin alcanzar los extremos de 2016 y 2021. Tradicionalmente, valoramos más las añadas frías que las cálidas, y en zonas como Gualtallary —con suelos de excelente drenaje— la humedad no suele traducirse en problemas sanitarios relevantes. Sin embargo, en suelos más pesados o en viñedos con manejo fitosanitario deficiente, se detectaron focos de peronóspora de diversa intensidad. Las lluvias persistentes de marzo, además, condujeron a un final de cosecha con numerosas viñas parcialmente desfoliadas.

 

 

Fisiología de la vid: madurez azucarina vs. madurez fenólica

Las condiciones de la temporada influyeron de manera decisiva en la fisiología de la vid y, por ende, en el perfil de los vinos.

Existen añadas frías que derivan en perfiles de fruta roja, vibrante, con notas florales y herbales. Otras, en cambio, dentro de un mismo contexto térmico, pueden expresar fruta más oscura o azul, sin alcanzar los niveles de sobremadurez típicos de los años cálidos, donde aparecen caracteres de fruta en mermelada o desecada.

En este sentido, la relación entre madurez azucarina y madurez fenólica resulta clave:

  1. En condiciones de estrés (Añadas cálidas): Cuando la planta se encuentra estresada y su funcionamiento es menos eficiente, la acumulación de azúcares suele adelantarse a la madurez fenólica, generando vinos de mayor graduación alcohólica pero con perfiles aromáticos aún "verdes".

  2. En condiciones de equilibrio: Con plantas sanas, sin estrés y bajo temperaturas moderadas o inferiores al promedio, ambas madureces tienden a acompasarse, dando lugar a vinos de expresión frutal definida, con predominio de frutas rojas, flores y hierbas.

  3. En años lluviosos (Ciclo 2025–2026): La dinámica cambia; la madurez azucarina avanza, pero la permanencia prolongada de la fruta en la planta favorece un desarrollo más marcado de la madurez fenólica, que eventualmente puede superar a la azucarina. En estos casos, la expresión final de los vinos tiende hacia perfiles de fruta oscura o azul, según zona y variedad.

 

El impacto en los vinos: el momento de cosecha

El momento de recolección resultó determinante para definir el estilo en la copa:

  • Cosecha anticipada (previa a la inestabilidad de marzo): Permitió obtener vinos de perfil más fresco y frutal-floral, aunque en algunos casos con bocas más filosas y de menor volumen (algunos vinos podrían quedar "cortos").

  • Cosecha tardía (fines de marzo, post-lluvias): Quienes esperaron lograron vinos de mayor profundidad, con perfiles más oscuros y bocas más redondas y clásicas.

Los vinos tintos de 2026 se presentan, en general, como muy buenos: de perfil más oscuro, serios, con texturas menos vibrantes y con distintos niveles de densidad y compacidad en boca.

 

 

Conclusiones de la añada: el gran año de los vinos blancos

Se trata de un buen año para los tintos, pero de un gran año para los blancos.

Las variedades blancas, cosechadas entre fines de febrero y mediados de marzo, muestran perfiles aromáticos de notable frescura, con alcoholes equilibrados, acidez precisa y una calidad destacada para la guarda.

En síntesis, la vendimia 2026 puede definirse como una añada fría y húmeda: muy buena para tintos y excepcional para blancos.

— Edgardo «Edy» Del Pópolo



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